El proposito de este blog es compartir impresiones acerca de libros, películas, té...con las personas que lo deseen



viernes, 1 de diciembre de 2017

Un año en los bosques, Sue Hubbell


Un día como hoy, en el que parece que están comprendidas todas las estaciones...sentía la necesidad de hablaros de este libro. Comenzamos Diciembre...un mes que amo, y que siempre relaciono con la Esperanza...quizá un poco como este libro, que quiere ser esperanza para un lugar en la tierra que, quizá, todavía tiene algo de "salvaje".

Igual que el título del libro,  he tardado un año en leerlo...porque me lo he llevado a todas las estaciones que iban pasando por mi vida... este libro ha quedado magullado por el Otoño del pasado año, por la primavera y sus cambios repentinos de temperatura, por el verano seco y algunas sombras en la piscina, y de nuevo...por este Otoño cálido que estamos ya terminando, y que está mostrando su rostro más duro.

Baloo, olisqueando en nuestros paseos de tarde
Baloo, un labrador retiever, ha estado olisqueando y sirviéndose de algunas de mis palabras en sus oídos. No sé lo lejos que habrá llegado, pero ahí se las dejo...



Sue Hubbell nos cuenta un año en los Ozarks, una zona maravillosa de EEUU que lucha por ser esa reserva natural que nos dé esperanza a la humanidad. Resume diez de sus primeros años que vivió allí, porque el libro fue escrito en 1983. Pasó veinte años en total.


He decir, que tengo menos reciente el libro de lo que pensaba, pero aquí estoy viendo pasar por mi ventana todas esas estaciones que viven en él. Y mientras escribo con mis guantes de dedos cortados, me voy a los bosques y a la cabaña de Sue.

Ella estudió biología pero su ejerce de bibliotecaria. Y abandona un puesto acomodado, y don el que disfrutaba para "despertar" a los cuarenta y siete años de edad...tomando las riendas de su existencia y  dedicándose a otro estilo de vida.

Fue una "huida compartida"con su marido. Decidieron hacerse apicultores. Ella desempolvaría sus conocimientos básicos de cuando estudiaba y además recordaría algo a su abuelo, como luego nombraría más tarde en el libro.

Pero una aventura que parecía de dos, se convirtió en la historia de una persona que vive en soledad, sin sentirse siempre sola. Al poco de embarcarse en un estilo de vida menos consumista y un poco fuera de lo convencional y del sistema, su marido la abandona. Tienen un hijo en común que ya vivía independiente. Y ella a pesar de esos comienzos duros, decide seguir hacia delante y dar rienda suelta ta a su imaginación y creatividad para salir adelante.

Se instala en su cabaña, con alguna dificultad emocional y un poco instaurada en la queja, como en un principio reconoce. Después de una larga relación es totalmente comprensible. Pero sale, de ese momento, sin quedarse en un modo de vida que no la permita crecer como persona.
Decide cuidar de las abejas y aprende ellas. En ocasiones, leyendo el libro, sientes que te enseña cómo vive cada bichito que está en su casa, porque hasta las cucarachas tienen su aquél. Las diferencia y afortunadamente leyéndola, en mi invierno, descubrí que también se esconden en la madera de la leña. Esto para mí fue interesante porque alguna vez, al recoger troncos que tengo almacenados,  me las había cruzado, pero no sabía el por qué.  Algo más alentador que descubrí es que en el invierno las abejas producen propolís para cerrar sus colmenas.
El fuego en casa...sin las "cuquis" que se supone
que viven en la madera que dejamos secar.

Ella vive rodeada de la naturaleza y de sus amigos: sus dos perros, uno de ellos un beagle, que la acompaña y a quien le dedica casi una estación. Su gato, sus polillas...de quienes descubrí que tienen oídos y allí viven los ácaros, de forma placentera pero sin abusar para no causar daño a la polilla...en fin...de todas estas subsistencias nos habla Sue. Sus inviernos suelen ser acogedores, y de cuando en cuando recibe la visita de algún vecino/a. A veces tienen reuniones y fiestas después de las cosechas. También luchan por los derechos para preservar una zona, que por motivos que quedan bastante claros hoy en día, necesita ser alejada de la presencia humana que avasalla. Lucha por una presa, para que no se construya, y no me quedó claro que pasó al final, pero creo que no se hizo.

Fue capaz de construir una cabaña adyacente a la suya para que sirviera  de almacén. Para los días duros de invierno. Su hijo, ya terminada su carrera de arquitectura, le dio algunas nociones, pero ella la hizo siguiendo parte de sus indicaciones,  y otra parte de su propia cosecha...y por lo visto quedó genial. Lástima no ver fotos.

Foto personal, de mis paseos
por el campo.
Hay momentos que describe la extrema belleza que la rodea, pero otros no lo son tanto...por lo que en ocasiones, tenía que dejar el libro por lo duro que me resultaba,...especialmente la descripción de cómo le picaban las abejas, o la procesión de orugas queriendo entrar en su casa...

Un día, a finales del verano, ya en Septiembre y mientras leía su libro en la piscina, iba decida a darme un baño. Fui pisando el césped y de pronto me picó una abeja...lo supe porque me dejó el aguijón. No le di importancia, pero 24h más tarde se me hinchó pie como nunca. Quisieron ponerme urbason, pero me negué...quise que mi cuerpo se volviera más inmune. Me duró el pie así una semana, y en ocasiones me arrepentí de no pincharme. Quizá no me inmunice, porque las alergias llevan otros procesos, pero bueno...mi intención era vivir más natural. Abrazada a mi aloe vera y al hielo sobreviví. Si hubiese sido más peligroso habría sucumbido al urbason. Ya me pasó con los garbanzos. Fue como solidarizarme con el sobrino de Sue, que sufrió muchas picaduras durante la recolección de miel.

Sue se asomaba a la ciudad a primeros de Otoño para vender lo que tenía, para visitar a los amigos, etc. Lo que más utilizaba era el trueque...el dinero lo usaba cuando era preciso. Pero no parecía disponer de mucho. Ese era uno de los aspectos importantes de vivir en los bosques. Ser capaz de vivir sin dinero. La creatividad la acompaña constantemente, ya que tiene que superar dificultades y hacerse fuerte ante las adversidades. Se prepara para el invierno, para la primavera y para cuando tiene que hacer esas ventas en la ciudad.

Como decía el libro tenía momentos en los que se describe y se habla de la vida minúscula, esa vida casi microscópica que a ella le parece apasionante. De hecho este libro, también ha sido visitado por otros biólogos, porque hay vidas pequeñas que describe de maravilla....el de las arañas os lo ahorro...ese fue uno de los momentos en los que casi abandono la lectura. Sin embargo, me quedo con la escena de una tarde de finales de otoño, que os dejo para que os deleites:
"...Una noche, a finales de otoño, regresé a casa tarde tras salir a cenar con unos amigos. Cuando aparqué la camioneta delante del granero, la noche estaba repleta de ojos. Ojos flotando en la oscuridad, ojos almendrados por doquier, mirándome, ojos brillantes (...) sin que pudiese ver ninguna parte del cuerpo. (...) Apagué los faros y salí de la camioneta en silencio. Estaban en el centro de una manada de ciervos. Aunque había luna nueva, a la luz de las estrellas sus siluetas eran lo bastante claros y pude verlos, ya sin la ceguera de los faros, relajarse y volver a pacer entre los dáctilos y tréboles, aún verdes, que habían crecido sin ton ni son alrededor y debajo del granero. (...). Los ciervos han vuelto todas las noches a pacer aquí. Ahora están más tranquilos y se alimentan cerca de la cabaña. Por la mañana encuentro las huellas de sus pezuñas y las zonas desnudad donde han raspado la nieve para comerse la hierba".

Sue, o la Dama de las Abejas...como se la conocía... ya no vive en los Ozarks. Actualmente vive como Jessica Fletcher, en un pueblo de Connecticut.  Ella creo que nunca daría su nombre y en caso de darlo, sería algo ficticio. Vive allí, de nuevo sola, después de casarse de nuevo con su amigo de la universidad. Él murió hace unos años y ella actualmente vive con su labrador quien le acompaña.

Si alguien quiere saber dónde están los Ozarks y la cabaña de Sue, probablemente no será la misma...ella no quiso decir del todo donde se encontraba. Era una forma de preservar aquél lugar...

lunes, 27 de noviembre de 2017

Querida Gloria Fuertes...

Hace mucho que no te veo...y se te echa mucho de menos. Te fuiste un día como hoy...para volar muy alto...como lo hacían tus poesías. La televisión no es lo mismo desde que tú no estas...Muchas personas, echamos de menos tu ternura al hablar, tu voz diferente, tus palabras...Ahora tengo entre manos un libro maravilloso con ilustraciones de una mujer que fue niña y que seguramente te vio y disfrutó de ti, tanto como yo lo hice.

Aún no he terminado este libro inconexo y precioso, en el que mezclan, poesías, cuentos, ilustraciones, y preguntas que las niñas y los niños te han hecho, y parte de tu biografía.

Eras una mujer tan diferente...tan llena de ternura...te enamorabas de las personas, de los animales...sin importante su género, su forma de pensar...

Se te echa de menos, Gloria...Madrid te echa de menos...tus rincones habituales, tus niñas y niños, (que ya son más grandes),..y me atrevo a decir que has volado tan lejos que donde menos imaginamos también te leen...me dicen que estas en los aviones de Noruega,...también me  atrevo a pensar que has cruzado el mundo con tus poesías...con tu voz...con la forma de vivir y soñar...contigo misma...



Esta es una carta pequeña para una mujer grande...a la que he admirado desde hace siempre.



lunes, 6 de noviembre de 2017

Una habitación propia, Virginia Woolf



El mes de Octubre trajo muchas cosas, y entre ellas, reencontrarme con Virginia Woolf. Fue como transportarme en el tiempo y aparecer en su conferencia del 27 de Octubre de 1928 para escucharla hablar sobre la mujer y la novela. O viceversa. Escuchándola una siente que se toma un té negro cargado...estás más despierta... Es como si una parte de ti se escondiera un rato para luego aparecer...

Fue el libro elegido para el mes de Octubre en el Club de Lectura. El lugar escogido, fue un Pub para darle mayor ambiente de tertulia, en unos sillones confortables donde olía a madera y a siglos...Ella estaba de espaldas sentada en una mesa cercana a la nuestra. Nos miraba y sonreía.  Pedimos algo de comer, mientras el libro se despertaba...Al abrirlo las palabras salían a borbotones...teníamos tanto que decir, tanto que comentar y compartir, que no queríamos que se acabara la noche.Cada una traíamos un libro distinto, al menos en la portada...Pero el contenido era el mismo. Una habitación para crear, un lugar donde comenzar a ser tu misma, sin perder tu identidad, un hogar para el interior que nace y que no siempre está ligado con la maternidad,...la hermana de Shakespeare y sus novelas, y sus poemas, y sus palabras escondidas...

El proceso de investigación de Virginia era increíble...hablar del libro, era hablar de ella...era comentar cómo se había desarrollado el trabajo de su tertulia convertida en libro..., con una forma de vivir intensa, fidedigna y empírica. Quizá habría sido una estadista hoy en día...una persona que confronta la realidad con lo que creemos que sucede...pero hay tantos matices,...la realidad tiene miles de caras e interpretaciones, a pesar de que caminábamos junto a ella...la acompañábamos a la biblioteca a la British Museum Library,  junto a su cuaderno de notas, y también salíamos con ella a tomar ese tentempié en una cafetería cercana a la biblioteca, en pleno Bloomsbury.

Más tarde, nos poníamos en cluclillas para ver los libros que alimentaba su biblioteca personal...y qué mujeres se habían inclinado a mirar la vida desde su interior...mostrando su mundo oculto...sus inquietudes creativas...sus palabras, porque la cosa iba de letras...
Ella es capaz de admirar a una mujer que luche en contra de la igualdad, simplemente porque descubre en ella a una escritora en potencia, aunque esa persona ni si quiera sea capaz de saberlo. Pero Virginia lo sabe y quiere darla a conocer, a pesar de que aún no siente la necesidad de vivir pisando el mismo suelo que el cincuenta por ciento de la humanidad.

Leer este libro, despierta muchos interrogantes que aún siguen siendo un misterio. Es precioso leer como utiliza la ironía para retratar a la madre de una amiga suya, que luce un camafeo en su chal y que solo aparece en una fotografía de casa...ella "no hizo nada",  que el mundo valore...No fue escritora, ni dio nombre a una beca, ni apoyó para que se pudiera levantar una Universidad...Ella se quedó criando y cuidado a trece hijos y quizá quiso hacer otras cosas, pero nadie le dio la oportunidad de disponer de dinero, o fue mecenas para construir su identidad. Por el hecho de ser mujer,...era madre, esposa,...y había muchas puertas cerradas para ella y sus hijas.
Cierto que las mujeres que disponían de dinero, comenzaban a ser más valoradas, pero ni si quiera Virginia, (que se había acercado ya a nuestra mesa) siendo una mujer burguesa, pudo plantearse la opción de pasar a las bibliotecas de Oxford. Ella no era "Felow"...no formaba parte de la universidad, y no podría hacerlo por ser mujer. Solo por eso.
Sin embargo, como decimos, la duda nos reconcomía,...¿y hoy en día? ¿las mujeres pueden recrearse en sus alas? ¿pueden volar o tienen cada vez más obligaciones y deberes?
Acercamos una silla cómoda a nuestra invitada...Nos miraba con perplejidad al descubrir que hoy en día teníamos hijos/as, trabajábamos fuera y dentro de casa, y el apoyo venía a veces de fuera...otras mujeres que asumían tareas de limpieza del hogar y en ocasiones que se encargaban de niños/as.

Virginia escondía sus manos bajo su chaqueta y nos miraba asustada. Veía que eso empeoraba de nuevo nuestras vidas...y no es que haya que elegir, sino que la vida seguía siendo complicada para nuestro sexo. También surgía el debate...una mujer que decide no tener hijos y si su vida profesional es "mediocre" (entiéndase por mediocre un trabajo que para la sociedad no es un puesto de responsabilidad alto), por así decirlo...estaba en el punto de mira de la sociedad...negarse a tener hijos y no prosperar en la vida laboral, parecía inconcebible y nos escuchaba asombrada, como se tenía que disponer de un horario tan amplio que apenas dejaba tiempo para un relax mental. Incluso eso también estaba marcado dentro de un horario (haz midfullnes, cuídate, yoga, pilates...).
Qué cierto...Nos preguntamos por la hermana de Shakespeare, que según dicen, está enterrada en una parada de autobús. ¿Estaría dispuesta a exponerse a una vida llena de normas y reglas? ¿Querría ser poeta, amante, esposa, madre, ama de casa, contable del hogar, lectora empedernida, buscadora de relax yendo a clase para ello...? No lo sé...y quizá el peso de la elección no solo ha de estar en la hermana de Shakespeare...Supongo que hay otra persona que también forma parte de este compartir la vida...y que para disponer de un espacio propio hay que aportar en grupo y no individualmente.

Ilustración de la habitación en Monk's Hause, de
Virginia Woolf.
Virginia se levanto, nos miró y con media sonrisa, se dijo que ahora era nuestro turno...el momento en el que tomemos las riendas de nuestra vida y nos incorporemos alzando nuestra voz y la imaginación.   Necesitamos de la creatividad para saber poner nombre a nuestros momentos...a la voz interna que nos dice...¡¡Adelante!! Camina hacia conseguir tus sueños...y disfruta de ese camino, mientras los recorres...

Ilustración que aparece en un libro de los muchos
de una habitación propia. En este, traducido por Borges,
(que discrepo en su traducción, aunque Borges
me encanta en sus propias palabras y no en las de Woolf).
en esta edición, Bimba Bosé hace el prologo. 
Es un librito maravilloso. Lo he leído en una Iglesia con música de Bach y Vivaldi...lo he leído caminando por las calles de Praga,...también  en casa, en mi sillón de lectura, y otros...en el parque, en el autobús...y en todos estos rincones, las palabras de Virginia iban posando sus alas en esos cuartos propios interiores que todas las personas tenemos...

"...Dentro de un siglo es muy posible que hayan cambiado totalmente. Además, dentro de cien años, pensé llegando a la puerta de mi casa, las mujeres habrán dejado de ser el sexo protegido. Lógicamente, tomaran parte en todas las actividades y esfuerzos que antes les eran prohibidos. La niñera repartirá carbón. La tendera conducirá una locomotora..."


"...Es mejor ser repartidor de carbón o niñera?" ¿Es menos útil la mujer de limpiezas que ha criado ocho niños que el abogado que ha hecho cien mil libras?..."

"..Os he dicho durante el transcurso de esta conferencia que  Shakespeare tenía una hermana; pero no busquéis su nombre en la vida del poeta escrita por Sir Sydney Lee. Murió joven...y, ay, jamás escribió una palabra. Se halla enterrada en el lugar donde ahora paran los autobuses(...). Ahora bien, yo creo que esta poetisa que jamás escribió una palabra y se halla enterrada en esta encrucijada vive todavía. Vive en vosotras y en mí, y en muchas otras mujeres qu eno están aquí esta noche porque están lavando los platos y poniendo a los niños en la cama". (seguiría...y así transcribiría el libro entero...)

Volver a leer una habitación propia hace renacer por dentro muchas palabras escondidas que viven en mí...y quizá procedan de esa hermana desconocida de Shakespeare.


lunes, 23 de octubre de 2017

Librerías en Praga

Me llevé dos libros desde casa,...ambos ambientados en los años treinta. Y no puedo más que pensar que de algún modo hechizaron con su encanto y dieron una suave capa a la realidad que pisaba, ...parecía que esos años envolvían los momentos actuales...con el jazz de música de fondo. Una Praga vestida para darse a conocer en una época diferente, y con casi un siglo de diferencia.

Transportada por esa música y ese escenario de fondo, visité las librerías de una ciudad que se abría...de par en par...como un libro ilustrado. Para dar más ambientación, decir que en ese momento estaban rodando la escena de una película justo en la calle hacia la que me dirigía. Tuve que esperar a que terminaran el rodaje de la para pasar... Por fin, llegué a mi destino y me senté con un caj, o té, en una mesita pequeña rodeada de libros. En The Globe, una librería de libros en inglés, fundamentalmente, y también algo de checo.

"The Globe". Está un poco escondida, cerca del río, pero cuando entras, parece que hay todo un universo literario esperándote. Mientras mi té se terminaba y hacia acopio de libros, me sentí como invisible...mirando a quienes también disfrutaban de buena lectura, música, y algo de beber o comer...Cerca había quienes conversaban en un fluido checo y supongo que esta librería, era un lugar familiar, porque conocían al dedillo los libros que había. En la parte superior...porque,  contaba también con escaleras, había libros de segunda mano...Esta vez me contuve, quizá porque pensé que los podría adquirir en casa. Pero nada como llevarte libros en la maleta, aunque  pese un poco más...eso me sucedió más tarde.


Otra librería que descubrí fuera de las guías de viaje, fue una con nombre muy singular: Ouky douky. Está más lejos, pero aún dentro de la vieja Praga. Los edificios son preciosos, casas que podrían hablar de tiempos pasados...o no tanto, por las numerosas inundaciones que ha sufrido la ciudad. Bueno, esta librería, tiene un toque más cotidiano. Esconde numerosos libros de segunda mano. Algunos en repisas equivocadas (confunden el italiano con el español) pero todo muy agradable. Aquí también sirven comidas. De aquí me llevé el rato de lectura con Woolf, que me acompañaba en este viaje, como no podía ser de otra manera.

Paseando por el barrio Malá  Strana de Praga, te puedes chocar casi sin darte cuenta con Shakespeare and Sons. Me hizo gracia encontrarme una librería con ese nombre...es como imitar un rincón de Paris, con Shakespeare and Company.
En esta librería me entretuve de lo lindo, y me llevé cuentos infantiles, entre otras cosas.
Me traje una especie de folleto de Mark Forsyth que me encantó...el título "The Unknown Unknown- Bookshops and the delight of not getting what you wanted". Un título interesante, verdad?

Fue aquí donde me dije...sí...quiero quedarme más en Praga y disfrutar de este espacio de forma habitual. Aquí no es que puedas comer, pero si sentarte en espaciosos sillones antiguos y leer lo que te venga en gana. Eso si, el dependiente, si que se preparó un rico sandwich con una taza de té humeante. Con ese espectáculo, tuve que marcharse, antes de hacerme la encontradiza con el té y el sandwich. Mi compañero de viaje, me rescató de inmediato y me llevó a tomar algo similar cerca del río y con mantitas...no podía decir que no.

Mis dos libros me perseguían, y en ocasiones, sentía que la mejor librería era la que tenía en la buhardilla donde vivía...allí podía comer a mis anchas, leer y estar calentita porque por las noches refrescaba...venía el viento del Este y dejaba todo con ese olor característico del Otoño.

Hay más librerías,...muchas de ellas no las encontré, pero tampoco fue un imperativo en el viaje...había mucho que más que ver y que caminar...Fui con una pésima guía barata que adquirí antes de viajar...Para mayor vergüenza os diré que estuve varios días tratando de discernir qué guía "barata" podría servirme para el viaje. Fui a lo práctico y esta tenía mapa de metro y mapa de ciudad. Más tarde me di cuenta que era bastante incompleto y mi compañero de viaje tuvo que imprimir otros mapas que fueran de mayor utilidad.

Parece que el Otoño ya está bañando los días y días de este bonito lugar del mundo. En casa también me esperaban las librerías con las novedades de esta época. Sin embargo, estoy tratando de rescatar los libros que tenía olvidados. Esos que adquiriste y que están ahí, mirándote desde los estantes de la librería. 
Quisiera escribir más, leeros más, pasar más ratos por aquí, pero cada vez se hace más y más difícil. Imagino que como a tod@s. Pero siempre es un placer encontrar un rato como este, en ésta época del año, en el Otoño, con tazas de té que me han acompañado para escribir esta entrada...Os visitaré, y contestaré a vuestros comentarios...Felices lecturas otoñales.

Las fotos, salvo la del libro, y la que está ilustrada, son de servidora.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Otoño en Praga

Praga...siempre he pensado en ella en Otoño. Una no sabe cuando hará un viaje, pero parece que se lleva preparando para él.   Hace ya muchas lunas, mientras leía artículos y libros relacionados con la ciudad... me daba cuenta, que algo de ese aíre bohemio me perseguía como una sombra...ya estuviera en un café de mi ciudad, escuchando música en casa, leyendo libros de autores checos...o no checos...el caso es que parte de esa magia envolvente del este del mundo, caí sobre mí como una dulce lluvia.



Imagen relacionadaCuando leí "La metamorfosis" de Kafka, quise pasear por sus calles empedradas... Quería conocer más sobre la ciudad que inspiraba a Borges a describir su biblioteca Klementium* en una de las maravillas del mundo. Necesitaba respirar el aíre de los músicos y pintores que pasaban las horas en el Puente de Carlos IV, bajo la mirada imperturbable de las estatuas...Cada vez que llevaba un gorro de estilo literario, como digo yo, me sentía más praguense que nunca...Quería...descubrir los cafés literarios del que me habían hablado, el amor a la música, los atardeceres desde distintos rincones de la ciudad,...quizá desde un barco, donde el río Moldova te conmueve con los reflejos de los últimos rayos...



Sin embargo, he de decir, que solo parte de este sueño vi cumplido. Desgraciadamente, creo que se pasó el momento que tenía que ir allí...ahora la ciudad es como un "parque temático", lleno de turistas que deambulan comprando y adquiriendo consumo; ambar, recuerdo,...fotografiándolo absolutamente todo, paseando quizá también esperanzados de encontrarse por las calles a Kafka con la mirada ausente y tratando de localizar un lugar donde sentarse a tomar un vino caliente...O tal vez, la propia metamorfosis de Kafka invadió la ciudad...en fin...fue un poco agobiante en ocasiones.




Bulliciosa Plaza de la ciudad vieja
de Praga.
Quizá todos pensábamos algo así, pero era como una especie de embudo...caminabas y al poco ibas zambulléndote con la mayoría de las personas que necesitaban reencontrarse con la Praga que habían leído durante años...La plaza de la ciudad vieja está invadida por policías que van armados. Algo que no pega mucho con ese sueño que tenía en el pasado, cuando me imaginaba caminando por sus calles empedradas...paseando por una ciudad que recuperaba su identidad, dejando atrás otros momentos y abrazando también lo que fueron...Un espacio que empezaba a despertar y que quería parecerse de nuevo a lo que era antes de ser invadidos.




Tenía muchas ganas de visitar el barrio judío y quizá quedarme quieta un rato mientras caminaba en silencio por entre las tumbas de quienes estuvieron allí...Y hubo parte de este sueño bohemio que se vió cumplida. Quizá el viaje no fue lo que imagine hace unos veinte años, cuando más ganas tenía de ir,...pero sí fue un viaje precioso, que dejó una huella muy bella de la ciudad.



Vi el atardecer desde un barco...mientras escuchaba música de jazz en directo y tomaba vino caliente...Ví un amanecer precioso, mientras caminaba tranquilamente y con menos bullicio, por el puente de Carlos IV. Allí estaban los pintores,...algo menos románticos que cuando quise ir, pero igual de artistas...Vi el barrio judío y estuve más o menos sola, visitando lo menos atractivo para el turismo, pero que era igualmente atrayente. Vi búhos que estaban en lo que fue un antiguo parlamento...También observe el paso de la historia...la huella comunista en algunos edificios, aunque imperaba la historia más larga...y abraza todo lo que es. Desde mis ventanas en la buhardilla que alquile, podía vislumbrar toda una Praga moderna, que trata de buscar la conciliación con su pasado y su presente.



Sigue siendo una delicia desayunar en los cafés de la parte antigua de la ciudad... es como despertarla de la inquietud y del bullicio...de la plaga de turistas en la que se ve envuelta. Nos levantábamos del riquísimo segundo desayuno, para zambullirnos en el ajetreo de los paseos por las calles, el vino dulce, la madera trabajada artesanalmente y  los muchos bocados de trdelník  a lo largo del día. (Unos dulces espectaculares, que los venden calientes, a lo largo de los muchos rincones de la ciudad).







Mis días en Praga fueron conquistándome...Desde el principio quería vivir la experiencia de despertar en una buhardilla alejada del bullicio del centro de la ciudad.... Bajar las escaleras del altillo donde solo había un colchón y al que accedías agachada.  Tomar el primer té de la mañana, o caj, como lo llaman allí. Mientras sientes que la ciudad te da la bienvenida...
Nos alojábamos en una casa que en su día debió de ser de un único propietario. Creo que fue construida en 1926...pero no tengo muchos datos acerca de ella. Lo único es que te ofrecía es esa independencia de vivir en un lugar alejado del ajetreo diario. El resto de casas que la rodeaban eran similares, y andado a pocos metros, estaba la casa de Karel Capek y de su hermano. Un lugar de mucho interés para mí. Ya recomendé su libro "El año del Jardinero", con las ilustraciones tan graciosas de su hermano Josef. Ambos disfrutaban de la vida hogareña, de las risas de los años veinte y treinta, y también experimentaban el posible futuro incierto que amenazaba a Europa...Pero de Karel, hablaré otro día...porque he descubierto mucho más sobre él.




Después de ese rico caj de la mañana, me dirigí caminando por las calles residenciales de mi vecindario a la parada más cercana de metro...el resto de viviendas, también gozaban de  ese aíre noble y antiguo, y parecía zambullirme aún más en esa Praga que deseaba descubrir hace años.... Una vez en el metro, me llamó la atención lo elevadas que eran las escaleras mecánicas...y lo rápido que van. Hay tres líneas de metro: A, B y C., mi camino estaba en la A. Llegaba al centro de la ciudad y de nuevo, buscaban un lugar donde parar a tomarme mi segundo desayuno. Hay mercados por todos los rincones, y más ahora, que celebran San Wenceslao por todo lo alto...por lo que puedes encontrarte orfebres, artesanos,...y puestos de comida por todos lados. El olor a canela invita a tomarte un rico trdelník que te librará de pasar un día desanimado....





En cuanto podía escapaba de la bulliciosa Praga que no pensé que encontraría a finales de Septiembre...por lo que hice planes menos "interesantes" para el resto de días y lejos de personas que fotografiaban la ciudad por doquier. Me fui más allá del metrónomo...a veces andando, y en otras ocasiones en metro o tranvía. Fui a ver la Praga actual, donde hay una mezcla maravillosa de gente. Quienes aún portan paquetes y luchan por un asiento en el tranvía, hasta la mezcolanza de estudiantes que leen matemáticas en un café desconocido con wifi gratis y rodeados de libros de segunda mano. Esa era la Praga que yo buscaba...a pesar de que muchas personas que viven en la ciudad antigua, no son turistas y trabajan, pero llegar hasta esos rincones resulta quizá un tanto difícil.


Curiosamente, mientras pasaban mis días allí, fui viendo ese centro del ciudad que deseaba conocer, con menos personas de las habituales...pero eso lo cuento mejor otro día...no he sido consciente de lo largo que ha sido este Otoño en esta entrada.
Ya en casa...mirando lo que rodea  y escuchando a los pájaros, quienes no sé por qué, están cantando a horas diferentes de las habituales, me siento más en paz...pensando más en el mundo que podemos crear en el que nos dicen que tiene que ser...un mundo sin fronteras,...quizá un poco similar a lo que realmente queremos...como los pájaros, que saben y conocen sus rincones favoritos, pero pueden volar...


Las fotos son mías, con móvil...no muy buenas, pero bueno, es lo que tenía a mano. Queda que os cuente algo más sobre Praga...sobre sus librerías antiguas, sobre los cafés literarios, la comida,...y su Otoño maravilloso.




* Actualmente cerrada, por reforma.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Mi compañera de té

Llevo tiempo pensando en hablar de ella. Desde hace quince años me ha acompañado diariamente y cada vez, a pesar de verla más viejita y con arrugas propias del uso y del tiempo...esta presente en muchos acontecimientos cotidianos y aunque se hace la escondida, está ahí,... Me enternece más y más ver su deterioro. Sin embargo, me alivia pensar todo lo que hemos vivido juntas. Este mes tengo pensado dejarla ya descansar...antes de que se despedace del todo. Por si alguien no se ha dado cuenta, estoy hablando de mi tetera...Es cierto que solo la utilizo con el té negro o aromático. El verde tiene otras...pero esta tetera, fue una  adquisición a raíz de mi independencia.


Me acompaña desde que salí de casa de mis padres y comenzar la aventura de la vida desde otra perspectiva. Con ella empecé a vivir de otro modo  y conocí sabores desconocidos...algunos ya se han dejado de hacer y otros perduran aún conmigo, resguardados en latas grandes. Y cada día...ambas, nos saludamos para darnos los buenos días, y en otras ocasiones, aquellas en las que la compañía o la necesidad de mantenerme despierta, nos hemos dado las buenas tardes...

Este es un homenaje en su mes...el mes en el que se vino por primera vez a vivir conmigo  y mi compañero de viaje...en aquella buhardilla...ambas ya independientes...

Fue de las últimas teteras hechas a mano por una fábrica inglesa que ya ha cerrado y no existe como antes. Actualmente su marca sigue, pero no se elaboran igual. La producción y exportación de teteras creció y decidieron que también ellas fueran hechas en otros países para, imagino, bajar el precio por cada una de ellas...http://www.chatsford.com/index.htm



A simple vista no se percibe todo el tiempo que ha pasado por su vida, pero ya temo que cualquier día se me deshaga en las manos...Hay que añadir que en invierno, y días de más frío pongo una vela para que mantenga el té caliente, mientras estoy en casa, y todo eso afecta a la cerámica...que poco a poco ha ido envejeciendo y dejando esas estrías tan curiosas y de colores, que la hacen aún más única y especial.



Durante un tiempo no me ha importado que esté así, pero últimamente, trato de cuidarla más,...quizá porque temo que se me rompa en mil pedazos un día de estos y ya no tenga remedio. Seguramente, cuando la resguarde,  volverá a salir de su vitrina, pero será para fechas muy determinadas.


Juntas hemos viajado leyendo libros, trayendo amigos a casa, e incluso niños y perros...con todos ellos ha sobrevivido hasta ahora,... y eso que estaba muy al alcance de todos. También ha sido testigo de mis recetas culinarias para acompañar lo que llevaba en su interior...y siempre ha soportado todas las mudanzas por las que hemos ido pasando.

Me gusta su forma regordeta y su tapa. Ya nos las hacen así. Ahora son más tipo globo. Está pintada a mano, y sigue guardando un té maravilloso en su interior.




No imaginéis que no tengo más teteras...noooo...las tengo repartidas en varias habitaciones y rincones de la casa. Como me gusta tanto el té y las infusiones, uno de los regalos comunes es traerme una tetera. También, servidora, se ha apropiado de otras que le han ido gustando...De manera que la casa poco a poco tuvo que habilitar espacios para que se fueran quedando. Decidí dar uso a algunas de ellas, con algunas mezclas de té o infusión...así todas tienen su momento protagonista. Así...podemos ver a otra Chatsford Brown, que es la típica british, pero que tiene un tamaño cómodo para tres tazas grandes...y muchas más a las que les dedicaré una entrada otros momentos. Ahora el momento es de esta tetera tan especial que llena la cocina de vida...y que sale de cuando en cuando al jardín para compartir momentos inolvidables.


Esta entrada es algo diferente, pero si lo pienso...este blog siempre quiso hablar de libros y té. Por lo que una tetera tiene su lugar. Hay pocos libros dedicados a las teteras, pero sí hay muchas imágenes sobre ellas. Es como si estuvieran ahí, en silencio, sin tomar protagonismo...
Por lo demás...sigo embarcada en lecturas de lo más variopintas...y  estoy deseando terminarlas para contaros. Septiembre es apasionante...aún puedo decir que voy a la piscina,...y que a pesar de que los días son más cortos, mi bici está preparada para seguir el ritmo. Poco a poco voy recuperando la rutina y con ello las visitas a vuestros rincones.












jueves, 31 de agosto de 2017

Agosto se marcha...y "Días de Tormenta"

Ha sido un mes de momentos inesperados. A pesar de disponer de más tiempo, no he podido acercarme a escribir. Pensé que me iría de viaje, pensé que estaría en el mar, pensé que tendría más ocasiones para leer, pensé que más libros visitarían mis horas de piscina...sin embargo, a pesar de que Agosto se marcha, me ha gustado estar con él, sin que ocurriera nada de lo anteriormente mencinado.
No viajé...y si...lo hice redescubriendo lo que me rodea...no leí tanto como hubiese querido, pero mantengo relación con un libro que dentro de poco os contaré...y entre medias, me leí "Días de tormenta", un libro escrito para leer en horas bajas...y que me dio lo que buscaba en ese momento. Podría  contaros que no está mal y que es entretenido...que sigue la línea habitual de Rosamunde Pilcher, donde hay una herencia para una persona inesperada, y donde los líos familiares siempre ocupan parte importante de sus páginas...a su vez, trata el tema del amor romántico desde diferentes perspectivas...pero muy desde el proteccionismo, sin entrar en mucho más. Creo que fue el momento de leerlo y ocupó parte de esas horas de verano, en las que a veces se necesita un poco de Pilcher.

Agosto también guardó horas dramáticas para el mundo...y miles de interrogantes. A veces no sabemos por qué y ese interrogante es el que nos persigue...Sin embargo, no pierdo la esperanza en luchar por construir un mundo mejor, donde las personas llegamos a entendernos...donde el amor sea la base de todo y nos enriquezca...Detrás del dolor he visto mucho de ese amor que surge desde el mayor desinterés. Somos de todo el mundo...si nos vieran por dentro...si deshilacharan nuestro ADN descubriríamos la mezcla tan bella e interesante que tenemos...

Pronto volveré...con más libros...de esos que huelen a Septiembre...